
Jacinto Verdaguer, conocido como Mossèn Cinto Verdaguer (1845-1902), es considerado uno de los grandes poetas catalanes llegándoselo a cualificar como El Príncipe de los poetas catalanes, gracias a una gran cantidad de obras legadas como Canigó o L´Atlàntida. Pero a pesar de ser sacerdote, demostró un gran amor hacia el Espiritismo a lo largo de su vida, circunstancia que le ocasionó numerosos problemas en el seno de la iglesia católica.
Canigó, poema que configura todo un libro, narra la historia de la lucha del Cristianismo con la religión musulmana en los Pirineos, situación que es explicada por el espíritu Emmanuel en el libro "A camino de la luz" psicografiado por Chico Xavier, libro en que Emmanuel también se refiere al descubrimiento de América, tema central de L´Atlántida de Verdaguer.
Jacint Verdaguer, conegut com a Mossèn Cinto Verdaguer (1845-1902), és considerat un dels grans poetes catalans, arribant a qualificar-lo com El Príncep dels poetes catalans, mercés a una gran quantitat d´obres deixades en llegat com Canigó o L´Atlàntida. Però a pesar de ser sacerdot, va demostrar una gran estima cap a l´Espiritisme al llarg de la seva vida, circumstància que li va originar nombrosos problemes en l´àmbit de l´esglèsia catòlica.
Canigó, poema que suposa tot un llibre, versa en la història de la pugna del Cristianisme amb la religió musulmana als Pirineus, situació explicada per l´esperit Emmanuel en el llibre "A camino de la luz" psicografiat per Chico Xavier, llibre en què Emmanuel també fa referència a la descoberta d´Amèrica, tema central de L´Atlàntida de Verdaguer.
Texto en español: (texte en català més avall)
La llegada del 2002 ha acogido la edición de San Francisco, la cual abarca una parte de la amplia investigación de Isidor Cònsul sobre Jacint Verdaguer, y la edición de En defensa propia a cargo de Narcís Garolera, que n ' ha hecho la presentación. De este encuentro se conocía la edición de Lluïsa Planes y, obviamente, varias reediciones, entre otros, que hizo Ilustració Catalana (con la ele sin geminar) en 1898, en 1911 ó 1912 y el 1930, las que siguieron la edición inicial de L'Avenç del 1895.
Verdaguer fue reprobado para practicar exorcismos y de mantener contactos con visionarios. Y también fue acusado, no podía ser de otra manera, de apoyar a los espiritistas. Sobre esta acusación seguimos esperando que se publiquen por escrito las afirmaciones exactas que se efectuaron (qué, quién, cómo, cuándo) y que lo mezclaban con los miembros de este movimiento, arraigado profundamente entre las clases subalternas de los Países Catalanes en el último tercio del siglo XIX y los primeros 39 años del siglo XX (y que comprendió también la presencia de algunas personas de clase media y alta que posibilitaron en términos financieros la traducción, escritura, edición y distribución de los textos). Ha sido otro magnífico poeta, Enric Casasses, quien nos ha facilitado los textos reunidos en el Epistolario de Jacint Verdaguer (vol. IX, pág. 178-182; a cargo de JM Casacuberta i J. Torrent, 1986) en que se lee la correspondencia mantenida entre Verdaguer y uno de los líderes de la barcelonesa Revista de Estudios Psicológicos, Josep C. Fernández. Fernández.
Antes de continuar, y en vista del absoluto silenciamiento mediático y historiográfico de un movimiento social del alcance del espiritismo catalán, vinculado indisolublemente con el anarquismo, vale la pena situar al lector para recordarle que los espiritistas que apoyan a Verdaguer en su conflicto con la jerarquía católica y el establishment son los mismos que en 1888, en el marco del Primer Congreso Espiritista Internacional celebrado en Barcelona, con delegaciones de una buena parte de Europa y América del Sur, abogan en las resoluciones finales de los encuentros por cuestiones tan terrenales como la igualdad entre géneros y la liberación de la mujer, la enseñanza laica para transformar la sociedad desde la caridad, la razón, la justicia y el derecho; la asunción del espiritismo como ciencia positiva, psicológica y social (es decir, reivindican el método empírico como medio de conocimiento con vistas a demostrar la pertinencia de integrar la razón y la fe, siguiendo la tradición cuáqueros y la más lejana del Gnosticismo los inicios del cristianismo); la necesidad de la reforma penitenciaria de cara a la integración social de los presos; el rechazo frontal de la industria militar; "una revolución social, política y cultural que debe partir del interior de el individuo, por el cooperativismo como forma de organizar la producción económica y el asociacionismo y las sociedades de socorro para favorecer el bienestar material y moral colectivos "; la abolición completa de la esclavitud en el conjunto del planeta, la supresión gradual de las fronteras políticas y el desarme gradual de los ejércitos permanentes mediante la utilización de la palabra y la prensa (bueno, esa prensa no es la de ahora, claro), la secularización de los cementerios; el establecimiento de un registro civil de nacimiento único y obligatorio, el matrimonio civil, la prohibición de la pena de muerte y las cadenas perpetuas, el cosmopolitismo como principio que rija las relaciones sociales; la comunión universal y la solidaridad entre los seres, la interpretación del espiritismo en calidad de "religión laica, antiautoritària, igualitarista y socializadora del ideal superior de bien colectivo". Incluso se aprueba el proyecto de estatutos para crear la Asociación Internacional para el Arbitraje y la Pau para prevenir y resolver los conflictos entre los pueblos. ¿Hay que continuar?
Supongo que ahora muchos lectores entenderán el por qué de las acusaciones sobre Verdaguer. No hace falta ser muy listo para reconocer que la inmensa mayoría de los sistemas de pensamiento y movimientos socioreligiosos epigrafiados bajo el término de heterodoxia son estigmatizados debido a su rechazo frontal del catolicismo y de la imposición de la propiedad privada. Encontramos la energía motriz propia de corrientes racionalizadoras y modernizadores desde una vanguardia que, si tenemos en cuenta la asunción espiritista de 1888 y el estado de las cosas al cabo de más de un siglo, debería hacer avergonzarse los quienes se presentan públicamente como los representantes de la ciudadanía.
Maurice Lachâtre (Issondum, 1814-París, 1900) es un escritor (Histoire des Papes, publicada en 1843 en diez volúmenes y destruida en 1869 por mandato judicial, La Republique démocratique et Sociale, publicada en 1849, y el Noveau Dictionaire Française illustré, 1865-1870, una enciclopedia considerada la más amplia de su tiempo) y filólogo que se establece en París como editor. En 1855 es multado y condenado a un año de cárcel por publicar Las mysteries de Peuple, de Eugène Sue; el año siguiente lo vuelven a condenar a cinco años de cárcel por publicar Dictionaire Française illustré. Lachâtre elude la acción de la ley y huye a Barcelona, donde se establece como librero (no retorna a París hasta el 1871 para el levantamiento de La Comuna, y se queda definitivamente en ser amnistiat).
En Barcelona, Lachâtre conoce a José María de Fernández Colavida (Tortosa, 1819 - Barcelona, 1888), pionero del espiritismo en la península Ibérica. Fernández hace la carrera de notario, si bien no ejerce; forma parte en calidad de miembro honorario de varias academias científicas europeas y funda la Sociedad Amigos de los Pobres y la Sociedad de Socorros Mutuos. Igual que el sistematitzador de la práctica espiritista contemporánea, el vertiginoso Léon Hippolyte Denizart Rivail (1804-1896), conocido por Allan Kardec (filólogo que escribió libros sobre gramática francesa y teoría de aritmética refrendados por la academia como material obligatorio para escuelas y universidades, discípulo de JE Pestalozzi [1746 1827], que fue a su vez un pedagogo reconocido internacionalmente como creador de la escuela activa o escuela moderna influido por las ideas de Rousseau-a raíz de ello fue encarcelado el 1766 -, y que rehusó ocupar cargos públicos a fin de trabajar en la docencia y continuar investigando desde la práctica pedagógica-pedagogos como Fichte, Herbert, Fröbel y Cappeni que fueron discípulos-), al igual que Kardec, pues, Fernández estudia el magnetismo y se convierte en uno de los primeros investigadores modernos a experimentar sobre las prácticas de regresión de la memoria, en compañía de su esposa, Ana Campos, que más adelante practica la mediumnitat. Fernández conoce la obra de Kardec en 1857, a continuación se entabla correspondencia, lo traduce al castellano (hasta los años 1863 o 1864 no aparece la traducción castellana del Livre des Esprits de Kardec, obra cumbre del espiritismo, elaborada por Fernández mismo , muy probablemente una edición clandestina de la Imprenta Espiritista de Barcelona, la primera espiritista en el Estado español), empieza a escribir y, con el paso de los años, publicando varios libros espiritistas de autores catalanes, franceses y belgas.
La coincidencia entre Fernández y Lachâtre a finales de los años cincuenta los lleva a hacer varias pedidos de publicaciones espiritistas francesas hasta que en 1861, con la intención de regularizar su distribución dado el gran crecimiento de la demanda, encargan una partida de 300 libros , folletos y periódicos en la Revue spirite parisina. La partida es intervenida en la aduana de la frontera administrativa franco-española, los funcionarios de la cual, cumpliendo las severas disposiciones imperantes, n'adverteix la diócesis. La magnitud del pedido desata la ira del obispo de Barcelona, Antoni Palau i Térmens (Valls, 1806-Barcelona, 1862), el cual, con el apoyo del poder político y militar (el capitán general del ejército español con jurisdicción en Cataluña, el intendente civil de la provincia de Barcelona, el director de la administración pública y un ministro del reino), organiza la incineración de los libros, el último acto de fe de la iglesia católica en el Estado español, que tiene lugar el 9 de septiembre del 1861 a la Ciutadella de Barcelona. El obispo Palau afirma entonces que "la Iglesia católica es universal, y siendo estos libros contrarios a la fe católica, el go-bierno no puede consentir que vayan a pervertir la moral y la religión de otros países".
Ya hace unos cuantos años, sin embargo, que los textos de Allan Kardec llegan al puerto barcelonés escondidos dentro de las bodegas de un barco llamado Le Monarch, capitaneado por el valenciano Ramón Lagier Pomares (nacido en Alicante y muerte en Elche), el cual, junto con Fernández Colavida y Lachâtre, organizan la distribución temprana para Cataluña, el País Valenciano y más adelante por las Islas. Al seu vaixell Lagier oculta i divulga la bibliografia espiritista, i hi amaga un bon nombre de fugitius del règim. Su barco Lagier oculta y divulga la bibliografía espiritista, y esconde un buen número de fugitivos del régimen. Al abandonar la marina se casa con una campesina valenciana y compra una granja que transforma en escuela popular, donde se imparten clases de aritmética, geografía, astronomía y espiritismo. En Elche, se funda el Centro de Estudios Psicológicos, y escribe en varias revistas espiritistas.
Es en junio de 1869 que se funda, bajo la dirección de José María de Fernández Colavida, la Revista Espiritista Diario de Estudios Psicológicos en Barcelona, órgano de la Sociedad Barcelonesa propagador del Espiritismo. A partir de 1888 la dirige Antonio de Torres Solanot, y, tras la dirección de Josep C. Fernández, a partir del 1897 se ocupa Manuel Navarro Murillo. La redacción estaba en la calle de la Palma de Sant Just, núm. 9, y junto con La Luz del Porvenir, es la revista espiritista catalana más conocida en todo el mundo, ya que a lo largo de un montón de décadas esta fue la publicación de referencia del espiritismo catalán y el español. A mediados de la década de los setenta, su nombre se convierte en Revista de Estudios Psicológicos.
Relaciones epistolares
El contexto es verdaderamente apasionante y los referentes espiritistas, sin duda, no responden precisamente a la acción de unos desequilibrados (de la manía psicopatologitzadora de Delfí Abella respecto a Verdaguer en trataremos en un próximo artículo, si hay ocasión): los contenidos que están implícitos van mucho más allá del mero cuestionamiento del monopolio eclesiástico del campo de la mística. Lo que está en juego es un modelo radicalmente distinto de relacionarse con el sagrado, es decir, un modelo otro de organizar las relaciones sociales.
Así pues, nos plantamos en noviembre de 1895, en que el director de la Revista de Estudios Psicológicos, Josep C. Fernández, publica un texto titulado El asunto Verdaguer: "El dictamen médico, firmado por alienistas de tanto valer como los doctores Giné, Rodríguez Méndez y Galcerán y por el catedrático de Medicina legal doctor Valentí, ha venido á dar al traste con las maquinaciones de los que pretenden arrojar la nota de loco sobre la genial cabeza del poeta catalán [Verdaguer]. Inmensa ha sido nuestra sorpresa cuando hemos leído que uno de los cargos que se hacen á Mosén Verdaguer es haber 'practicado el espiritismo'... Declaramos categóricamente que jamás Mosén Jacinto Verdaguer ha tomado parte en nuestras reuniones, ni manifestado directa ni indirectamente su simpatía a nuestras doctrinas, ni hay un solo espiritista en Barcelona que le conozca como correligionario nuestro. Y en cuanto a los periódicos que han hablado del asunto, suponiendo que es una prueba de locura el admitir la realidad de los fenómenos espiritistas, tómense la molestia de leer El espiritismo, por el padre Franco; El satanismo, por Manterola; los folletos de Salvá y Sardany [...]".
COMUNICACIÓN CON EL MÁS ALLÁ
Según los textos de estos personajes católicos, la viabilidad de la comunicación con los espíritus de los difuntos es completamente real, se aducen, sin embargo, que la comunicación se establece con fuerzas demoníacas (los espiritistas, a su vez, los replican que en todo caso se puede tratar, en determinadas ocasiones, de espíritus de "bajo grado evolutivo", ligados al "bajo astral"). En torno a la polémica sobre si nuestros días el Vaticano mantiene o no en plantilla varios exorcistas, bien, de eso nos deberían de informar!
Verdaguer responde inmediatamente a Josep C. Fernández, el 30 de novembre del 1895: "Muy respetable Sr.: Gracias mil por la correspondencia y valiente defensa que hace V. de mí, en la Revista de Estudios Psicológicos, vindicantme del carrech que m hacen de haber practicado el espiritismo.
"Mon estimadíssim Jesus á qui enmanlleva V. L preciós lema «Benaventurats los que patexen persecució perqué d ells es lo regne del cel», li pague á V. Ab aquexa eterna paga que desitjo per tothom, fins per mos perseguidors. "Mon estimadíssim Jesus á quien enmanlleva V. L precioso lema« Benaventurats los que patexen persecución porque de ellos es lo reino del cielo », le pague á V. Ab aquexa eterna paga que deseo para todos, hasta para mos perseguidores.
"Disponga V. D este inutil sacerdote, agrahit s. S.".
Al cabo de nueve días, el 9 de diciembre, Josep C. Fernández: "Muy Sr.. Mio y Rdo. Capellán: Me complazco en acusarle recibo de su grata carta de fecha 30 del próximo pasado mes, la que me ha servido de inmensa satisfacción, si bien creo que no valía la pena de que V. Se molestase en darnos las gracias, primero, porque el cumplimiento de un deber no merece gratitud, y segundo, porque la 'Revista' que dirijo y administro es muy débil eco para poder por sí sola restituir las cosas al lugar que les corresponde.
"Sin embargo, impertérritos siempre en el propósito de «dar al César lo que es del César y á Dios lo que es de Dios» al publicar el periodico de propaganda 'Rayo de Luz', del que me complazco en acompañarle un ejemplar [que en 1986 no se encontraba entre los papeles de Verdaguer de la Biblioteca de Cataluña, y desconocemos si se encuentra hoy], hemos querido reproducir el articulito de la 'Revista', para que las 6.000 personas a cuyas manos vaya á parar, en Barcelona, el susodicho periódico, y las 14.000 que lo reciban en provincias y en el extranjero, sepan que nosotros, amantes de la verdad y de la justicia sobre todas las cosas, rehusamos con nobleza considerarle como correligionario nuestro, no porque con ello no nos considerásemos honrados, sino porque vemos la pérfida que ha guiado la intención de los que le aplican el epíteto de espiritista.
"Con esto, respectabilísimo Sr., cumplimos con un deber que nos impone la conciencia; si V. Lo aprecia así, se verán colmados los deseos de sssqbsm". "Con esto, respectabilísimo Sr.., Cumplimos con un deber que nos impone la conciencia, si V. Lo aprecia así, se verán colmados los deseos de sssqbsm".
REDEFINIR DINÁMICAS SOCIALES
Ojalá el espíritu de Verdaguer obtenga más reconocimiento que el castigo que han merecido nuestros antepasados espiritistas, culpables de plantear con atrevimiento la necesidad de redefinir las dinámicas sociales en un contexto de miserabilización del pueblo como el de finales del XIX. De estas dinámicas, las relaciones entre la tierra y el cielo son una expresión. Incluso ahora, aún ahora, la utopía social espiritista sigue siendo demasiado avanzada para quienes nos deberían recuperar públicamente. Ya se sabe, sin embargo, que el ejercicio de la memoria y la dignificación de ciertas esferas de nuestro pasado colectivo no están nada en boga: no en vano sobrevivimos bajo el imperio de la frivolización y el mantenimiento del estado de las cosas, del que Verdaguer se convirtió en una víctima más.
Texte en català:
L'arribada del 2002 ha acollit l'edició de Sant Francesc, la qual abraça una part de l'àmplia recerca d'Isidor Cònsul sobre Jacint Verdaguer, i l'edició d'En defensa pròpia a cura de Narcís Garolera, que n'ha fet la presentació. D'aquest aplec se'n coneixia l'edició de Lluïsa Plans i, òbviament, diverses reedicions, entre d'altres, que en féu Ilustració Catalana (amb la ela sense geminar) el 1898, el 1911 o 1912 i el 1930, les quals seguiren l'edició inicial de L'Avenç del 1895.
Verdaguer fou reprovat per practicar exorcismes i de mantenir contactes amb visionaris. I també fou acusat, no podia ser d'una altra manera, de fer costat als espiritistes. Sobre aquesta acusació continuem esperant que es publiquin per escrit les afirmacions exactes que s'efectuaren (què, qui, com, quan) i que el barrejaren amb els membres d'aquest moviment, arrelat profundament entre les classes subalternes dels Països Catalans a l'últim terç del segle XIX i els primers 39 anys del segle XX (i que comprengué també la presència d'algunes persones de classe mitjana i alta que possibilitaren en termes financers la traducció, escriptura, edició i distribució dels textos). Ha estat un altre magnífic poeta, l'Enric Casasses, qui ens ha facilitat els textos aplegats dins l'Epistolari de Jacint Verdaguer (vol. IX, pàg. 178-182; a cura de J.M. Casacuberta i J. Torrent, 1986) en què hom llegeix la correspondència mantinguda entre Verdaguer i un dels capdavanters de la barcelonina Revista de Estudios Psicológicos, Josep C. Fernández.
Abans de continuar, i en vista de l'absolut silenciament mediàtic i historiogràfic d'un moviment social de l'abast de l'espiritisme català, vinculat indissolublement amb l'anarquisme, val la pena situar el lector per recordar-li que els espiritistes que donen suport a Verdaguer en el seu conflicte amb la jerarquia catòlica i l'establishment són els mateixos que el 1888, en el marc del Primer Congrés Espiritista Internacional celebrat a Barcelona, amb delegacions d'una bona part d'Europa i l'Amèrica del Sud, advoquen en les resolucions finals de les trobades per qüestions tan terrenals com la igualtat entre gèneres i l'alliberament de la dona; l'ensenyament laic per transformar la societat des de la caritat, la raó, la justícia i el dret; l'assumpció de l'espiritisme com a ciència positiva, psicològica i social (és a dir, reivindiquen el mètode empíric com a mitjà de coneixement amb vista a demostrar la pertinència d'integrar la raó i la fe, seguint la tradició quàquera i la més llunyana del gnosticisme dels inicis del cristianisme); la necessitat de la reforma penitenciària de cara a la integració social dels presos; el rebuig frontal de la indústria militar; "una revolució social, política i cultural que ha de partir de l'interior de l'individu, pel cooperativisme com a manera d'organitzar la producció econòmica i l'associacionisme i les societats de socors per afavorir el benestar material i moral col·lectius"; l'abolició completa de l'esclavatge al conjunt del planeta; la supressió gradual de les fronteres polítiques i el desarmament gradual dels exèrcits permanents mitjançant la utilització de la paraula i la premsa (bé, aquella premsa no és la d'ara, és clar); la secularització dels cementiris; l'establiment d'un registre civil de naixement únic i obligatori; el matrimoni civil; la prohibició de la pena de mort i les cadenes perpètues; el cosmopolitisme com a principi que regeixi les relacions socials; la comunió universal i la solidaritat entre els éssers; la interpretació de l'espiritisme en qualitat de "religió laica, antiautoritària, igualitarista i socialitzadora de l'ideal superior de bé col·lectiu"... Fins i tot s'hi aprova el projecte d'estatuts per crear l'Associació Internacional per l'Arbitratge i la Pau per prevenir i resoldre els conflictes entre els pobles. Cal continuar?
Suposo que ara molts lectors entendran el perquè de les acusacions sobre Verdaguer. No cal ser gaire espavilat per reconèixer que la immensa majoria de sistemes de pensament i moviments socioreligiosos epigrafiats sota el terme d'heterodòxies són estigmatitzats a causa del seu rebuig frontal del catolicisme i de la imposició de la propietat privada. Hi trobem l'energia motriu pròpia de corrents racionalitzadors i modernitzadors des d'una avantguarda que, si tenim en compte l'assumpció espiritista del 1888 i l'estat de les coses al cap de més d'un segle, hauria de fer avergonyir els qui es presenten públicament com els representants de la ciutadania.
Maurice Lachâtre (Issondum, 1814-París, 1900) és un escriptor (Histoire des Papes, publicada el 1843 en deu volums i destruïda el 1869 per manament judicial, La Republique Démocratique et Sociale, publicada el 1849, i el Noveau Dictionaire Française Illustré, 1865-1870, una enciclopèdia considerada la més àmplia del seu temps) i filòleg que s'estableix a París com a editor. El 1855 és multat i condemnat a un any de presó per publicar Les mystères de Peuple, d'Eugène Sué; l'any següent el tornen a condemnar a cinc anys de presó per publicar el Dictionaire Française Illustré. Lachâtre eludeix l'acció de la llei i fuig a Barcelona, on s'estableix com a llibreter (no retorna a París fins al 1871 per l'aixecament de La Comuna, i s'hi queda definitivament en ser amnistiat).
A Barcelona, Lachâtre hi coneix a José María de Fernández Colavida (Tortosa, 1819- Barcelona, 1888), pioner de l'espiritisme a la península Ibèrica. Fernández fa la carrera de notari, si bé no n'exerceix; forma part en qualitat de membre honorari de diverses acadèmies científiques europees i funda la Sociedad Amigos de los Pobres i la Sociedad de Socorros Mutuos. Igual que el sistematitzador de la pràctica espiritista contemporània, el vertiginós Léon Hippolyte Denizart Rivail (1804-1896), conegut per Allan Kardec (filòleg que escrigué llibres sobre gramàtica francesa i teoria d'aritmètica refrendats per l'acadèmia com a material obligatori per a escoles i universitats, deixeble de J.E. Pestalozzi [1746 1827], que fou al seu torn un pedagog reconegut internacionalment com a creador de l'escola activa o escola moderna influït per les idees de Rousseau -arran d'això fou empresonat el 1766-, i que refusà d'ocupar càrrecs públics a fi de treballar en la docència i continuar investigant des de la pràctica pedagògica -pedagogs com ara Fichte, Herbert, Fröbel i Cappeni n'esdevingueren deixebles-), igual que Kardec, doncs, Fernández estudia el magnetisme i esdevé un dels primers investigadors moderns a experimentar sobre les pràctiques de regressió de la memòria, en companyia de la seva dona, Ana Campos, que més endavant practica la mediumnitat. Fernández coneix l'obra de Kardec el 1857, a continuació hi entaula correspondència, el tradueix al castellà (fins als anys 1863 o 1864 no apareix la traducció castellana del Livre des Esprits de Kardec, obra cabdal de l'espiritisme, elaborada per Fernández mateix, molt i molt probablement una edició clandestina de la Imprenta Espiritista de Barcelona, la primera espiritista a l'Estat espanyol), comença a escriure i, amb el pas dels anys, va publicant diversos llibres espiritistes d'autors catalans, francesos i belgues.
La coincidència entre Fernández i Lachâtre a la fi dels anys cinquanta els du a fer diverses comandes de publicacions espiritistes franceses fins que el 1861, amb la intenció de regularitzar-ne la distribució atès el gran creixement de la demanda, encarreguen una partida de 300 llibres, fullets i periòdics a la Revue Spirite parisenca. La partida és intervinguda a la duana de la frontera administrativa franco-espanyola, els funcionaris de la qual, complint les severes disposicions imperants, n'adverteixen la diòcesi. La magnitud de la comanda desferma la ira del bisbe de Barcelona, Antoni Palau i Térmens (Valls, 1806-Barcelona, 1862), el qual, amb el suport del poder polític i militar (el capità general de l'exèrcit espanyol amb jurisdicció a Catalunya, l'intendent civil de la província de Barcelona, el director de l'administració pública i un ministre del regne), organitza la incineració dels llibres, l'últim acte de fe de l'església catòlica a l'Estat espanyol, que té lloc el 9 de setembre del 1861 a la Ciutadella de Barcelona. El bisbe Palau afirma llavors que "la Iglesia católica es universal, y siendo estos libros contrarios a la fe católica, el go-bierno no puede consentir que vayan a pervertir la moral y la religión de otros países".
Ja fa uns quants anys, però, que els textos d'Allan Kardec arriben al port barceloní amagats dins les bodegues d'un vaixell anomenat Le Monarch, capitanejat pel valencià Ramon Lagier Pomares (nascut a Alacant i mort a Elx), el qual, junt amb Fernández Colavida i Lachâtre, n'organitza la distribució primerenca per Catalunya, el País Valencià i més endavant per les Illes. Al seu vaixell Lagier oculta i divulga la bibliografia espiritista, i hi amaga un bon nombre de fugitius del règim. En abandonar la marina es casa amb una pagesa valenciana i compra una granja que transforma en escola popular, on s'imparteixen classes d'aritmètica, geografia, astronomia i espiritisme. A Elx, hi funda el Centro de Estudios Psicológicos, i escriu en diverses revistes espiritistes.
És al juny del 1869 que es funda, sota la direcció de José María de Fernández Colavida, la Revista Espiritista. Diario de Estudios Psicológicos a Barcelona, òrgan de la Sociedad Barcelonesa Propagadora del Espiritismo. A partir del 1888 la dirigeix Antoni de Torres Solanot, i, després de la direcció de Josep C. Fernández, a partir del 1897 se n'ocupa Manuel Navarro Murillo. La redacció era al carrer de la Palma de Sant Just, núm. 9, i junt amb La Luz del Porvenir, és la revista espiritista catalana més coneguda arreu del món, ja que al llarg d'una pila de dècades aquesta fou la publicació de referència de l'espiritisme català i l'espanyol. A mitjan dècada dels setanta, el seu nom esdevé Revista de Estudios Psicológicos.
Relacions epistolars
El context és veritablement apassionant i els referents espiritistes, sens dubte, no responen precisament a l'acció d'uns desequilibrats (de la dèria psicopatologitzadora de Delfí Abella respecte a Verdaguer en tractarem en un proper article, si hi ha ocasió): els continguts que hi estan implícits van molt més enllà del mer qüestionament del monopoli eclesiàstic del camp de la mística. El que hi ha en joc és un model radicalment distint de relacionar-se amb el sagrat, és a dir, un model altre d'organitzar les relacions socials.
Així doncs, ens plantem al novembre del 1895, en què el director de la Revista de Estudios Psicológicos, Josep C. Fernández, hi publica un text titulat El asunto Verdaguer: "El dictamen médico, firmado por alienistas de tanto valer como los doctores Giné, Rodríguez Méndez y Galcerán y por el catedrático de Medicina legal doctor Valentí, ha venido á dar al traste con las maquinaciones de los que pretenden arrojar la nota de loco sobre la genial cabeza del poeta catalán [Verdaguer]. Inmensa ha sido nuestra sorpresa cuando hemos leído que uno de los cargos que se hacen á Mosén Verdaguer es haber 'practicado el espiritismo'... Declaramos categóricamente que jamás Mosén Jacinto Verdaguer ha tomado parte en nuestras reuniones, ni manifestado directa ni indirectamente su simpatía a nuestras doctrinas, ni hay un solo espiritista en Barcelona que le conozca como correligionario nuestro. Y en cuanto a los periódicos que han hablado del asunto, suponiendo que es una prueba de locura el admitir la realidad de los fenómenos espiritistas, tómense la molestia de leer El espiritismo, por el padre Franco; El satanismo, por Manterola; los folletos de Salvá y Sardany [...]".
COMUNICACIÓ AMB EL MÉS ENLLÀ
Segons els textos d'aquests personatges catòlics, la viabilitat de la comunicació amb els esperits dels difunts és completament real, hi addueixen, però, que la comunicació s'estableix amb forces demoníaques (els espiritistes, al seu torn, els repliquen que en tot cas es pot tractar, en determinades ocasions, d'esperits de "baix grau evolutiu", lligats al "baix astral"). Entorn de la polèmica sobre si als nostres dies el Vaticà manté o no en plantilla uns quants exorcistes, bé, d'això ens n'haurien d'informar!
Verdaguer respon immediatament a Josep C. Fernández, el 30 de novembre del 1895: "Molt respectable Sr.: Gracies mil per la correspondencia y valenta defensa que fa V. de mi, en la Revista de Estudios Psicológicos, vindicantme del carrech que m fan d haver practicat l'espiritisme.
"Mon estimadíssim Jesus á qui enmanlleva V. L preciós lema «Benaventurats los que patexen persecució perqué d ells es lo regne del cel», li pague á V. Ab aquexa eterna paga que desitjo per tothom, fins per mos perseguidors.
"Disposi V. D aquest inutil sacerdot, agrahit s. S.".
Al cap de nou dies, el 9 de desembre, Josep C. Fernández envia una altra missiva a Verdaguer: "Muy Sr. Mio y Rdo. Capellán: Me complazco en acusarle recibo de su grata carta de fecha 30 del próximo pasado mes, la que me ha servido de inmensa satisfacción, si bien creo que no valia la pena de que V. Se molestase en darnos las gracias, primero, porque el cumplimiento de un deber no merece gratitud, y segundo, porque la 'Revista' que dirijo y administro es muy débil eco para poder por sí sola restituir las cosas al lugar que les corresponde.
"Sin embargo, impertérritos siempre en el propósito de «dar al César lo que es del César y á Dios lo que es de Dios» al publicar el periodico de propaganda 'Rayo de Luz', del que me complazco en acompañarle un ejemplar [que el 1986 no es trobava entre els papers de Verdaguer de la Biblioteca de Catalunya, i desconeixem si s'hi troba avui], hemos querido reproducir el articulito de la 'Revista', para que las 6.000 personas a cuyas manos vaya á parar, en Barcelona, el susodicho periódico, y las 14.000 que lo reciban en provincias y en el extranjero, sepan que nosotros, amantes de la verdad y de la justicia sobre todas las cosas, rehusamos con nobleza considerarle como correligionario nuestro, no porque con ello no nos considerásemos honrados, sino porque vemos la perfidia que ha guiado la intención de los que le aplican el epíteto de espiritista.
"Con esto, respectabilísimo Sr., cumplimos con un deber que nos impone la conciencia; si V. Lo aprecia así, se verán colmados los deseos de s. s. s. q. b. s. m.".
REDEFINIR DINÀMIQUES SOCIALS
Tant de bo l'esperit de Verdaguer obtingui més reconeixement que el càstig que han merescut els nostres avantpassats espiritistes, culpables de plantejar amb agosarament la necessitat de redefinir les dinàmiques socials en un context de miserabilització del poble com el de la fi del XIX. D'aquestes dinàmiques, les relacions entre la terra i el cel en són una expressió. Fins i tot ara, encara ara, la utopia social espiritista continua sent massa avançada per als qui ens l'haurien de recuperar públicament. Ja se sap, però, que l'exercici de la memòria i la dignificació de certes esferes del nostre passat col·lectiu no estan gens en voga: no debades sobrevivim sota l'imperi de la frivolització i el manteniment de l'estat de les coses, del qual Verdaguer esdevingué una víctima més.
Article publicat al diari “Avui” el 28/03/02 per Gerard Horta