C.E.I.S - Centro Espírita Irene Solans-Espiritismo Lleida El Portal de los Espíritas   
  Login o Regístrate
::  Home  ::  Descargas  ::  Su Cuenta  ::  Foros  ::
 Menú
· Home
· Articulos Archivados
· Busqueda
· Contacto
· Contenido
· Descargas
· Enciclopedia
· Encuestas
· Enlaces Web
· Enviar Artículo
· Estadísticas
· Feedback
· Foros
· Mensajes Privados
· Noticias Avanzadas
· Preguntas Frecuentes
· Recomiéndenos
· Su Cuenta
· Temas de consulta
· Top 10
 
 Usuarios Online
Actualmente hay 7 invitados, 0 miembro(s) conectado(s).

Eres un usuario anónimo. Puedes registrarte aquí
 
 Online
Bienvenido, Anonimo
Nickname
Password
(Regístrate)
Membresía:
Ultimo: JohnBery
Nuevos Hoy: 3
Nuevos Ayer: 1
Total: 1050

Gente en línea:
Visitantes: 7
Miembros: 0
Total: 7
 
 Visitas
Hemos recibido
111948
impresiones desde Febrero 2009
 
 La Revista Espírita

 
 Actualidad Espiritista Revista Espírita Trimestral
 
 TV Espírita-Consejo Espírita Internacional


La primera webTV espírita 24 horas en el Aire

 
 Blog Irene Solans

 
 Curso Básico Espiritismo
 
 Revista Reformador-Brasil

 
 Editora Espírita Luminis
LUMINIS · EDITORA ESPÍRITA
 
 S.E.D.E

 
 Importancia y Calidad del Centro Espírita
Conferencias

El Centro Espírita es mucho más que la casa física que le sirve de sede. Transciende a las paredes, a los muros que lo circundan y al techo que lo cubre. En verdad, el Centro Espírita es un complejo espiritual en que se trabaja en los dos planos de la vida, el físico y el extrafísico, y con las dos humanidades, la de los encarnados y la de los desencarnados.

Los planos iniciales para la fundación de un Centro Espírita ocurren en la Espiritualidad con antelación de muchos años, cuando el equipo espiritual asume la responsabilidad de orientar y asesorar a las futuras actividades que allí serán desarrolladas. Esto es realizado en sintonía con aquéllos que irán a reencarnar con tales programaciones. Para llegar a establecer esos compromisos son estudiadas las fichas cármicas de aquéllos que estarán al frente de la obra en el plano material.

En el ambiente de la Casa Espírita, en la relación con los compañeros, descubrimos gradualmente el “secreto” de convivir con las diferencias aplicando las enseñanzas de Cristo a la luz del Espiritismo, atendiendo así a la aclamación del Espíritu de Verdad, conforme registra El Evangelio según el Espiritismo, cap. VI, ítem 5: “¡Espíritas! Amaos, esta es la primera enseñanza; instruíros, esta la segunda”.






Después de la publicación de “El Libro de los Espíritus”, el 18 de abril en París, el Codificador Allan Kardec resolvió la cuestión de dar seguimiento y continuación a la divulgación de la Doctrina, iniciando el 1 de abril de 1858, la publicación de La Revista Espírita.

Inmediatamente comprendió la necesidad de crear un Núcleo en el que fuese posible dar continuidad a los estudios, al análisis de las comunicaciones con los espíritus, la educación de las facultades mediúmnicas, la práctica de la caridad, la convivencia entre los dos planos de la vida: el material y el espiritual.

De ese modo, fundó el día 1 de abril del referido año 1858 la Sociedad Parisina de Estudios Espíritas, en cuyo Reglamento, en su primer Artículo declara enfáticamente: La Sociedad tiene por objeto el estudio de todos los fenómenos relativos a las manifestaciones espíritas y sus aplicaciones a las ciencias morales, físicas, históricas y psicológicas.

Estaba inaugurado el primer Centro Espírita del mundo, la célula bendita que iría a multiplicarse a favor de la construcción de la futura sociedad terrestre más feliz.

Probablemente fue inspirado en las primeras iglesias del Cristianismo primitivo, donde los discípulos del Incomparable Maestro se reunían para reflexionar en torno de las lecciones de la vida de su Evangelio, facultando el intercambio espiritual con el Mundo Mayor, a fin de ser dirimidas las dudas, profundizadas las informaciones, renovadas las fuerzas, aumentadas las energías para la prosecución de las luchas libertadoras.

El Centro Espírita en la actualidad, repitiendo las experiencias de aquélla época, tiene por finalidad el estudio y la práctica de la Doctrina de los Inmortales, donde se iluminan los Espíritus, aprendiendo, en la convivencia fraternal, la experiencia de solidaridad, del trabajo y de la tolerancia, a fin de poder avanzar en el rumbo de la plenitud.

No se trata solamente de una construcción física, adecuada a las necesidades de naturaleza educativa, sino más bien de una edificación espiritual, cuyas bases deben estar arraigadas en la roca de la Espiritualidad, de donde nacen las legítimas realizaciones para el engrandecimiento moral de las criaturas humanas.

Resultado de vibraciones harmónicas de sus idealizadores y miembros dedicados, se constituye en un santuario de bendiciones, a través de cuyo intercambio vibratorio los desencarnados y los encarnados conviven en clima de la más santa fraternidad.

Oficina de trabajo edificante, es también hospital para las almas aturdidas y enfermas, que necesitan libertarse de las malas inclinaciones, de los vicios y morbosidades, adquiriendo la salud ideal.

Es, de la misma forma, escuela de educación integral, para facultar el aprendizaje de las Leyes de la Vida, esculpiéndolas en lo íntimo, de manera que sean renovadas las actitudes y los comportamientos en beneficio propio y del prójimo, en dirección al Padre Amadísimo.

Igualmente es el hogar que propicia la legítima fraternidad, en el cual se liman las aristas de los desentendimientos y se trabajan los sentimientos de unión y de unificación, objetivando el servicio de liberación de conciencias y la conquista de la paz.

El Centro Espírita, de ese modo, desempeña un papel de gran relevancia en las actividades del Movimiento Espírita, contribuyendo valiosamente para la constitución de una sociedad noble y digna, a la luz del Evangelio de Jesús restaurado por la Codificación Kardecista.

Preservarlo inmune a las pasiones de secta, a las dominaciones políticas, a las arbitrariedades de cualquier naturaleza  a los modismos e innovaciones muy agradables a los insensatos, es deber de todo espírita dedicado, que reconoce el compromiso que mantiene con la Doctrina libertadora.

Divaldo Pereira Franco, respondiendo a las preguntas de la Dirección Ejecutiva de la USE, en el año 1981, acerca del papel del Centro Espírita, afirma ser este de gran importancia y añade:

“El Centro Espírita es la célula mater de la nueva sociedad, porque en él se reúnen las almas que trabajan por el progreso general, transformándose en una escuela, porque ésta es una de sus funciones principales. (…) El Centro Espírita realizará el ministerio de transformarse en la célula viva de la comunidad donde se encuentra, creando una mentalidad fraternal y espiritual de las más relevantes, porque será escuela y santuario, hospital y hogar, donde las almas encarnadas y desencarnadas encontrarán directrices para una vida feliz y, al mismo tiempo, el alimento para sobrevivir a los choques del mundo exterior. “

Bezerra de Menezes nos enseña que “las vibraciones diseminadas por los ambientes de un Centro Espírita, por los cuidados de sus tutelares invisibles; los fluidos útiles, necesarios a los variados cuán delicados trabajos que allí se deben procesar, desde la cura a los enfermos hasta la conversación de entidades desencarnadas sufridoras y hasta incluso la oratoria inspirada por los instructores espirituales, son elementos esenciales, incluso indispensables a cierta serie de exposiciones movidas por los obreros de la Inmortalidad al servicio de la Tercera Revelación. Estas vibraciones, esos fluidos especializados, muy sutiles y sensibles, han de conservarse inmaculados, portando intactas las virtudes que les son naturales e indispensables al desarrollar los trabajos, porque, no siendo así, se mezclarán de impurezas perjudiciales a los mismos trabajos, al anular sus profundas posibilidades. De ahí porque la Espiritualidad esclarecida recomienda a los adeptos de la Gran Doctrina, el máximo respeto en las asambleas espíritas, donde jamás deberán penetrar la frivolidad y la inconsecuencia, la maledicencia y la intriga, el mercantilismo y el mundanismo, el ruido y las actitudes menos graves, visto que éstas son manifestaciones inferiores del carácter y de la inconsecuencia humana, cuyo magnetismo, para tales asambleas es, por tanto, para la asociación que tales cosas permite, atraerá bandos de entidades hostiles y malhechoras de lo invisible, que influirán en los trabajos posteriores, a tal punto que podrán adulterarlos o imposibilitarlos, una vez que tales ambientes se tornen incompatibles con la Espiritualidad iluminada y bienhechora.

Un Centro Espírita donde las vibraciones de sus frecuentadores, encarnados o desencarnados, irradien de mentes respetuosas, de corazones fervorosos, de aspiraciones elevadas; donde la palabra emitida jamás se disloque para futilidades y menosprecios; donde, en vez del estrépito de aclamaciones y alabanzas indebidas, se emitan fuerzas telepáticas en procura de las inspiraciones felices; e incluso donde, en vez de ceremonias o pasatiempos mundanos, reflexione el adepto de la comunión mental con sus muertos amados o sus guías espirituales; un Centro así, fiel observador de los dispositivos recomendados  de inicio por los organizadores de la filosofía espírita, será detentor de la confianza de la Espiritualidad esclarecida, la cual lo elevará a la dependencia de organizaciones modelares del Espacio, realizándose entonces, en sus recintos, sublimes emprendimientos, que honrarán a los dirigentes de los dos planos de la Vida. Solamente esos, por tanto, serán registrados más allá del túmulo como casas de beneficencia, o templos de Amor y de Fraternidad, distinguidos para las melindrosas experiencias espíritas, porque los demás, o sea, aquéllos que se desvían hacia normas o prácticas extravagantes o inapropiadas, serán, en el Espacio, considerados meros clubes donde se aglomeran aprendices del Espiritismo en horas de ocio.

En el ambiente de la Casa Espírita, en la relación con los compañeros, descubrimos gradualmente el “secreto” de convivir con las diferencias aplicando las enseñanzas de Cristo a la luz del Espiritismo, atendiendo así a la aclamación del Espíritu de Verdad, conforme registra El Evangelio según el Espiritismo, cap. VI, ítem 5: “¡Espíritas! Amaos, esta es la primera enseñanza; instruíros, esta la segunda”.

El Centro Espírita es mucho más que la casa física que le sirve de sede. Transciende a las paredes, a los muros que lo circundan y al techo que lo cubre. En verdad, el Centro Espírita es un complejo espiritual en que se trabaja en los dos planos de la vida, el físico y el extrafísico, y con las dos humanidades, la de los encarnados y la de los desencarnados.

En razón de ello, las providencias y cuidados de la Espiritualidad Mayor son inmensos en cuanto al planteamiento y a la organización de una institución espírita.

Ya sabemos mucho que las planificaciones espirituales anteceden a  las de los encarnados, por eso se dice, comúnmente, cuando se piensa y proyecta una obra espírita, que ésta ya estaba edificada en la espiritualidad. Lo cual es real y verdadero.

Los cimientos espirituales, por tanto, son “levantados” mucho antes, sirviendo de modelo para la obra que se pretende edificar en el plano terreno.

Importa tener en mente que el Centro Espírita no es la casa donde él se abriga, sino la labor que allí se desarrolla, el ambiente que se cultiva y preserva, la organización intemporal que lo orienta y asesora, los objetivos y finalidades que lo nortean, el ideal y el sentimiento con que lo conducen. Por eso prescinde la obra espírita de lujo y de lo superfluo para atender la simplicidad y el confort que la tornan acogedora.

Sus bases, sus cimientos espirituales bien firmes harán que la obra se yerga firme en la Tierra y permanezca de pie venciendo las tormentas y vicisitudes humanas. Es “la casa edificada sobre la roca”, que nos hablaba Jesús, capaz de resistir a través de los tiempos. Pero sólo se materializará si el equipo encarnado coloca día a día los ladrillos del amor y el cemento de la perseverancia; si los trabajos allí efectuados llevan el sello de la caridad y del desinterés personal, transformándose así en templo y hogar, hospital y escuela.

Manuel Philomeno de Miranda afirma: “Diferencia psíquica significativa tiene que presentar la Casa Espírita en relación a otros recintos de cualquier naturaleza, atestando, de esta forma, las cualidades de sus trabajadores espirituales y el tipo de finalidad a que se destina.”.

Los planos iniciales para la fundación de un Centro Espírita ocurren en la Espiritualidad con antelación de muchos años, cuando el equipo espiritual asume la responsabilidad de orientar y asesorar a las futuras actividades que allí serán desarrolladas. Esto es realizado en sintonía con aquéllos que irán a reencarnar con tales programaciones. Para llegar a establecer esos compromisos son estudiadas las fichas cármicas de aquéllos que estarán al frente de la obra en el plano material.

No podemos olvidar  que aquéllos que se reúnen para una labor de esa orden no lo hacen por casualidad. Existen planificaciones en la Espiritualidad que anteceden, por tanto, a la reencarnación de los que irán a trabajar en el plano físico.

El proyecto permite esencialmente atender a los encarnados, pues a través de esta labor son concedidos: oportunidad de crecimiento espiritual; ocasión de rescate y redención; reencuentros de almas afines, de compañeros del pasado o, quien sabe, desafectos en el camino de la intolerancia y del perdón que la directriz clarificadora del Espiritismo y la atmósfera balsámica del Centro propiciarán. Para que esto sea alcanzado, la Casa Espírita presenta un abanico de opciones variadas de aprendizaje y trabajo, donde se favorece la transformación moral, que debe ser el atributo principal del verdadero espírita, a través del ejercicio de la caridad legítima a encarnados y desencarnados, de la tolerancia y de la fraternidad en la convivencia con los compañeros, lo que, en último análisis, es la vivencia espírita, que nos traza sus fundamentos el mensaje legado por Jesús.

La elección del Mentor que dará nombre a la Casa refleja una afinidad espontánea entre el grupo que proyecta la fundación con determinado Espíritu. Este es siempre la imagen que se destacó en su vivencia terrena por los hechos y testimonios, por su abnegación a favor del prójimo dejando, al retornar al plano espiritual, ejemplar hoja de servicios dedicados a la causa espírita o a una causa noble, al Bien, al Amor.

 

Textos extraídos del libro “Dimensões Espirituais do Centro Espírita”, de Suely Caldas Schubert, bajo saludo del mensaje de Bezerra de Menezes psicografiado a través del Médium y Orador Espírita Divaldo P. Franco en el Centro Espírita Caminho da Redenção, de Salvador –BA (Brasil) el 6 de febrero de 2006.

Traducción de Xavier Llobet

Centro Espírita Irene Solans, Lleida (España)

Centro Espírita Manuel y Divaldo, Reus (España)

 

Enviado el Domingo, 06 septiembre a las 21:49:41 por xavier
 
 Login
Nickname

Password

¿Todavía no tienes una cuenta? Puedes crearte una. Como usuario registrado tendrás ventajas como seleccionar la apariencia de la página, configurar los comentarios y enviar los comentarios con tu nombre.
 
 Enlaces Relacionados
· God
· Más Acerca de Conferencias
· Noticias de xavier


Noticia más leída sobre Conferencias:
La Psicografía del Médium Divaldo P. Franco

 
 Votos del Artículo
Puntuación Promedio: 5
votos: 1


Por favor tómate un segundo y vota por este artículo:

Excelente
Muy Bueno
Bueno
Regular
Malo

 
 Opciones

 Versión Imprimible Versión Imprimible

 
Topicos Asociados

Doctrina

Se ruega no enviar escritos anónimos. Todos deben estar identificados para los comentarios y autoría de los mismos. Caso que llegue alguno como anónimo, no será publicado.
Todos los logos encontrados en esta web son propiedad del webmaster.
You can syndicate our news using the file backend.php or ultramode.txt
PHP-Nuke Copyright © 2004 by Francisco Burzi. This is free software, and you may redistribute it under the GPL. PHP-Nuke comes with absolutely no warranty, for details, see the license.
Página Generada en: 0.04 Segundos

:: phpib2 phpbb2 style by phpbb2.de :: PHP-Nuke theme by www.nukemods.com ::